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Popolocas de San Felipe Otlaltepec

Esta vez nos tocó regresar a Puebla, era el turno de ir a una comunidad Popoloca, San Felipe Otlaltepec. Teníamos mucha curiosidad porque nos habían platicado que San Felipe es famoso porque es un pueblo de músicos, donde casi el 80% de la población toca algún instrumento.

Llegamos y fue un día muy bonito, hacía un poco de frío, pero temprano conocimos a Bayron y a Sandra, quines junto con Don Juan, el papá de Sandra, nos estaban esperando para llevarnos a un tetele, así le dicen a los cerritos que fueron pirámides y que los antiguos pobladores taparon para que no las descubrieran y no las destruyeran.

Llegamos al maizal que está a los pies del tetele. Toda la tierra de cultivo estaba llena de pedazos de barro y de figuritas, claro que se necesitaba buen ojo para encontrarlas. Don Juan luego luego encontró una carita muy linda, y entre Bayron y Sandra encontraron muchos pedazos de vasijas. Después, Don Juan nos estuvo explicando cómo despuntaban el maizal, así le dicen cuando antes de la cosecha le quitan la punta a la milpa (la punta es desde donde está la última mazorca, hasta la espiga); hacen unos conitos de zacate de punta que es lo que le dan a los animalitos para comer.

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Subimos al tetele, arriba hay una vista muy bonita. Luego Bayron nos llevó a ver unas tumbas Popolocas. Él tiene un ojo impresionante, dice que de grande quiere ser arqueólogo, yo creo que sería muy bueno porque es muy observador y le encanta imaginarse cómo se vivía antes. Ya de regreso, yo me puse una enfermada de aquéllas. Dicen los del pueblo que es porque fui a un lugar sagrado y andaba medio débil, así que fui con una curandera muy buena que me hizo una limpia, tardé dos días con dolores, pero al tercero ya estaba curada.

Además del tetele, nos enseñaron cómo eran sus casas antes. Es muy interesante. Eran de palma con quiote y horcones de guaje. Lo que más me gustó es que las hacían de tal manera que el techo se podía mover y así podían cambiarse de casa o vender o comprar el techo. Cuando se iba a hacer un cambio, se les avisaba a todos los del pueblo, se les daba de comer, llegaba la banda y todo el día era de fiesta; entre 70 o 100 personas levantaban el techo, iban descansando hasta llegar a la nueva casa donde había cuatro horcones enterrados esperando el nuevo techo, lo malo es que como ya no se construyen esas casas, ya no se hace la fiesta del cambio de techo.

Aprendimos cómo usan la palma para todo. Con la palma hacen los techos de las casas y hacen una cuerda con la que amarran todos los palos que forman la casa, también la forran por dentro con palma, todita con una pared de petate. Además, tejen tenates para los granos y petates para dormir, y para el campo hacen bozales, hondas para cazar, chirriones para arriar animales, y lo más bonito es que hacen una especie de impermeable al que le dicen capote, muy trabajoso, pero uno se mira como puercoespín o como rey con su capa.

Todo eso nos lo enseñó Toño, un estudiante de la Normal de ahí cerca, que vive en Atescal y que conoce mucho de las tradiciones de vivir en el campo en estas tierras popolocas. Otra cosa que nos enseñó fue a hacer trampas para cazar palomas en el monte; fuimos con sus primos Armando y el Güero para que también aprendieran. Logramos atrapar una paloma de campo y hacerla a las brazas en la noche, en un pueblito que se llama Nopala.

 

Bueno, nos fue tan bien, que la semana siguiente regresamos a San Felipe para la fiesta de los músicos, el Día de Santa Cecilia, una súper fiesta, donde van todos los músicos del pueblo y los que ya se fueron a tocar a otras partes; le llevan serenata toda la noche a la Santa y de día tocan en una banda muy numerosa, porque llegan todos; son muy profesionales, tocan con partitura. En la noche se termina con una fiesta de todas las bandas, gratis, por el puro gusto de festejar su día.

Estuvimos muy contentos con la gente de la comunidad de San Felipe. Yo les recomiendo mucho que vayan a la fiesta el próximo año, el 21 y 22 de noviembre, o que vayan cuando puedan porque es una comunidad muy generosa, amable y con muchas cosas interesantes qué contar.

 

Quetzalli.
27 noviembre 2006

 



Sandra acaba de hacer un montón
de zacate de punta


Don Juan, encontrando una figura de barro en la milpa,
bajo el tetele




Byron encuentra una piedra redonda que pertenecía a la pirámide

 

 



Chavita pone a secar las palmas para que su abuelita
pueda tejer tenates
 



Tejiendo tenates en Nopala





Chavita con su mamá y su abuelita, enseñando los tenates que van a vender a Tehuacán

 


El burrito trae el canasto cargado de piedras para hacer una casa y trae puesto su bozal de palma
 


Cubriéndose con el capote por si les cae el agua.... ¡todos caben!
 


Armando y el Güero, contentos de haber atrapado una paloma para la cena

 


Quetzalli comiendo paloma con Chava y Cupertino... a las brazas... recién cazadita